Entrevista: Julissa Cruz Abreu – CAF
Julissa Cruz Abreu llega a CAF tras 25 años en el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), donde se desempeñó como directora ejecutiva. Durante su gestión, República Dominicana se convirtió en el primer país de Centroamérica y el Caribe en licitar espectro para 5G (2021) e impulsó instrumentos como el Plan Nacional de Banda Ancha, la Agenda Digital 2030 y las estrategias nacionales de Inteligencia Artificial e Innovación. Asimismo, representó al país ante organismos como la UIT, la CITEL, COMTELCA y REGULATEL.
Desde su nueva posición, de alcance regional, la Dirección de Infraestructura Digital Sostenible orienta el financiamiento y el acompañamiento técnico de CAF hacia proyectos de conectividad e infraestructura digital, en articulación tanto con los gobiernos como con el sector privado, con el objetivo de reducir la brecha digital y fortalecer la resiliencia y la sostenibilidad de las redes en la región.
“Aspiramos a convertirnos en el banco digital de la región”
Julissa Cruz Abreu, Directora de Infraestructura Digital Sostenible de CAF, conversó con la FBA LATAM Chapter sobre la nueva estrategia digital del banco, el trabajo con el sector privado y la convergencia entre fibra, centros de datos y energía en América Latina y el Caribe.
El desarrollo de la infraestructura digital en América Latina y el Caribe ingresó en una etapa en la que la disponibilidad de financiamiento define el ritmo del despliegue. La convergencia entre fibra óptica, centros de datos y energía multiplica las necesidades de capital y demanda nuevos esquemas para estructurar proyectos de gran escala. En ese contexto, CAF (Banco de desarrollo de América Latina y el Caribe) renovó recientemente su equipo de infraestructura digital con el propósito de fortalecer el financiamiento y la asistencia técnica en la región. FBA LATAM Chapter conversó con Julissa Cruz Abreu, quien asumió la Dirección de Infraestructura Digital Sostenible de la institución desde marzo de 2026.
Julissa Cruz Abreu llega a CAF tras 25 años en el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), donde se desempeñó como directora ejecutiva. Durante su gestión, República Dominicana se convirtió en el primer país de Centroamérica en licitar espectro para 5G (2021) e impulsó instrumentos como el Plan Nacional de Banda Ancha, la Agenda Digital 2030 y las estrategias nacionales de Ciberseguridad, Inteligencia Artificial e Innovación. Asimismo, representó al país ante organismos como la UIT, la CITEL, COMTELCA, REGULATEL y es Embajadora de la Conectividad para la Educación del Diálogo Interamericano.
Desde su nueva posición, de alcance regional, la Dirección de Infraestructura Digital Sostenible, parte de la nueva Gerencia de Transformación Digital de CAF orienta el financiamiento y el acompañamiento técnico de la institución hacia proyectos de conectividad e infraestructura digital, en articulación tanto con los gobiernos como con el sector privado, con el objetivo de reducir la brecha digital y fortalecer la resiliencia y la sostenibilidad de las redes en la región.
Entrevista
- Usted llega a CAF tras 25 años en el INDOTEL, con una trayectoria construida desde la política pública y la regulación nacional. CAF ha presentado recientemente una nueva estructura organizacional. ¿Qué motivó esta reorganización y cuál son la estrategia, prioridades y principales objetivos que este nuevo equipo busca alcanzar, particularmente en materia de transformación digital e infraestructura digital?
En lo personal, es un cambio que asumo con enorme entusiasmo. Después de 25 años en el INDOTEL y de una cartera de proyectos importantes (la Agenda Digital 2030, las licitaciones de espectro en AWS y para 5G, llevar la fibra óptica de última milla al 100% de los municipios del país, además de una estrategia de ciberseguridad, una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, una Estrategia Nacional de Innovación y la atracción de inversión para la industria de semiconductores), la posibilidad de pasar a CAF y trabajar por un impacto regional ha sido una oportunidad extraordinaria.
La decisión de CAF de convertirse en el banco digital de la región exigió modificar la estructura organizacional. Antes, la Dirección de Transformación Digital dependía de la Gerencia de Infraestructura para el Desarrollo, donde convivía con otros sectores de infraestructura y lo digital quedaba relativamente rezagado. Con este relanzamiento se crea la Gerencia de Transformación Digital, dirigida por Pablo Bello, con dos direcciones: la de Infraestructura Digital Sostenible, que tengo el honor de dirigir, y la de Gobierno y Economía Digital, a cargo de Larisa Galindo, de amplia trayectoria profesional y proveniente del FMI.
Nuestra dirección tiene la misión de ampliar y robustecer la conectividad en la región y cerrar brechas. Antes se diseñaban políticas públicas para lograr conectividad, de si las personas estaban conectadas o no; hoy perseguimos la conectividad significativa, un concepto que implica robustez, resiliencia de redes, baja latencia, asequibilidad, un entorno seguro y ciberseguridad, entre otros elementos. Esa es la infraestructura que permite el desarrollo económico y social a partir del uso productivo de la conectividad, y que hace que los planes de desarrollo de cada país se apoyen en una base digital robusta, resiliente y sostenible.
Dentro de ese alcance abordamos varios frentes: infraestructura de conectividad (satélites, cables submarinos, redes troncales y redes de última milla); infraestructura de datos, vinculada a los centros de datos y a las capacidades de supercómputo; ciberseguridad, para garantizar la sostenibilidad y la resiliencia de las infraestructuras digitales; y una línea de acción nueva, que estamos construyendo, referida a la infraestructura digital para el monitoreo y la atención de desastres, naturales o provocados. Por ejemplo, en el Caribe, por efecto del cambio climático, estamos cada vez más expuestos a fenómenos más agresivos (inundaciones y huracanes más potentes), y buscamos acompañar a los países con infraestructura que les permita monitorear y responder cuando ocurre un evento de esta naturaleza.
- ¿De qué forma trabaja CAF con el sector privado en infraestructura digital, más allá del crédito, y en qué se distingue ese acompañamiento del que ofrece a los gobiernos?
El sector privado es parte del ecosistema digital, y CAF trabaja con todos los actores de ese ecosistema. Acompañamos a los Estados en el diseño de políticas públicas que luego deben compartirse y discutirse con el sector. Lo digo desde mi experiencia como funcionaria pública: en la etapa de diseño a veces se pierde de vista el lado de la implementación, que corresponde al sector privado. Por eso CAF promueve la socialización de los proyectos de política pública con la industria, para nutrirse de esa mirada, compartir los objetivos e indicadores y garantizar la sostenibilidad de las iniciativas y un cierre real de brechas.
Además, , CAF cuenta con una Vicepresidencia de Sector Privado que financia proyectos de empresas, y que trabaja desde un mismo cuerpo institucional, con la misma agilidad que caracteriza a las operaciones soberanas o cuasi soberanas. Somos ágiles desde la definición del proyecto hasta su aprobación.
- Para un operador o un desarrollador que evalúa acercarse a CAF, ¿qué condiciones debe reunir un proyecto para ser financiable y en qué se diferencian los criterios de evaluación cuando se trata de fibra óptica frente a un centro de datos, dado que suponen perfiles de riesgo, repago e impacto distintos? ¿Podría describir los criterios habituales de evaluación (madurez del proyecto, estructura de repago, sostenibilidad e impacto), así como los rangos usuales de montos, plazos y condiciones de devolución?
En proyectos de infraestructura digital, cada iniciativa tiene características propias y la evaluación varía en consecuencia caso a caso: no es lo mismo un cable submarino que un despliegue de fibra en zona rural. Dicho esto, hay criterios que CAF observa siempre. En primer lugar, la sostenibilidad del proyecto y su impacto ambiental y social, buscamos que los riesgos ambientales sean identificados y mitigados desde el diseño de los proyectos. En segundo lugar, la sostenibilidad financiera y económica, es decir, que el proyecto sea sostenible financieramente en el largo plazo; y, cuando se trata del sector privado, la salud financiera de la empresa para asumir el compromiso. Son lineamientos generales, porque cada proyecto tiene su particularidad, incluso CAF evalúa los aspectos técnicos, de mercado, legales del proyecto, para hacer un análisis exhaustivo de los riesgos del proyecto y su impacto en la capacidad de pago del prestatario. Y tercero, pero no menos importante, su impacto en eficiencia, competitividad, desarrollo y en definitiva en mejorar la calidad de vida de las personas.
- En la región, el crecimiento de los centros de datos depende de una capa de fibra óptica robusta: fibra oscura como requisito de sitio, alta densidad de interconexión y nuevos cables submarinos que amplían la capacidad internacional. ¿Cómo evalúa CAF esta interdependencia entre fibra y centros de datos al momento de financiar, y existe algún proyecto emblemático que ilustre el tipo de infraestructura habilitante que la región debería priorizar?
En la región existen enormes oportunidades para desarrollar la industria de centros de datos. Hoy cerca del 90 % de la capacidad mundial de almacenamiento se concentra entre Estados Unidos, Europa y Asia. Por eso la industria mira con buenos ojos a América Latina, que puede responder de manera eficiente a uno de los principales componentes de costo del sector: la energía. La región cuenta con zonas capaces de producir energía limpia a muy bajo costo, lo que la vuelve atractiva para este tipo de inversión.
Lo que falta es establecer, a escala regional, las condiciones adecuadas para aprovechar esa ventaja competitiva. Hace falta pensar estratégicamente como región (no todos los países tienen la misma posibilidad), y construir alianzas. En ese esquema, CAF se ve como el gran orquestador regional del entorno habilitante para atraer inversión: desde el acompañamiento en el diseño de políticas de atracción, la simplificación de trámites y permisos, y la asistencia técnica para estudios de factibilidad técnica, económica, ambiental, legal e identificación de localizaciones, hasta el financiamiento de sistemas de generación eléctrica en lugares estratégicos que permitan desarrollar el ecosistema de manera resiliente y sostenible.
Un ejemplo concreto: CAF está financiando un centro de datos en Trinidad y Tobago. Buena parte del Caribe enfrenta retos en el sector eléctrico, y Trinidad tiene una ventaja relativa en ese aspecto; la iniciativa se orienta a que esa infraestructura pueda apoyar a otras islas de la región. Ahora bien, para que esto sea posible se necesita ampliar y mejorar la infraestructura existente de conectividad; no solo cables submarinos, dentro de cada país, deben considerarse redes troncales robustas, pero también redes de última milla, porque de ellas depende la experiencia del usuario final.
- El nuevo ciclo de centros de datos impulsado por la inteligencia artificial trae una demanda de energía sin precedentes: los proyectos ya no se dimensionan únicamente por su capacidad de cómputo, sino por los megavatios y el acceso a energía firme que requieren. ¿En qué medida condiciona esta variable energética la viabilidad y la localización de los proyectos que CAF evalúa, y qué rol puede desempeñar el banco para articular el desarrollo conjunto de conectividad, cómputo y energía, apalancado en la matriz renovable de la región?
La energía es hoy un factor determinante de localización. La región es atractiva justamente porque puede ofrecer energía limpia a bajo costo, que responde a uno de los principales elementos de costo de la industria; pero no todos los países cuentan con esa ventaja, y por eso el desarrollo de centros de datos debe pensarse de manera estratégica y con lógica de integración. CAF puede aportar en toda la cadena: financiando generación eléctrica en localizaciones estratégicas (en lugares que permitan desarrollar, a la vez, infraestructura de cómputo y de generación), acompañando los estudios de impacto ambiental y la identificación de sitios, y habilitando acuerdos de colaboración entre países para compartir infraestructura de datos. La convergencia entre conectividad, cómputo y energía es, para nosotros, un eje central del trabajo con la región.
- Desde su nueva perspectiva regional, ¿qué diferencias identifica entre subregiones (Cono Sur, Región Andina, Centroamérica y el Caribe) en cuanto al tipo de infraestructura que requieren y a su capacidad para atraer y absorber financiamiento? ¿Dónde se localizan hoy los principales cuellos de botella?
Somos América Latina, pero cada subregión tiene particularidades. En el Cono Sur encontramos países con capacidades de infraestructura digital ya desplegadas; allí las oportunidades pasan más por la última milla, la infraestructura satelital y por infraestructura de alto valor. Es una subregión con capacidad de autofinanciamiento y de acceder también a financiamiento externo.
En la Región Andina hay mayores necesidades de infraestructura de conectividad por las propias características del territorio, a lo que se suman situaciones de restricción fiscal y programática que, en algunos casos han afectado el avance de ciertos proyectos. Lo más relevante allí es atender las necesidades de redes troncales y de última milla.
Centroamérica y el Caribe requieren un mayor fortalecimiento institucional y más apoyo en la modernización regulatoria, el diseño de política pública y las estrategias que permitan acelerar la digitalización y la transformación digital. Dentro de esta subregión conviven distintos niveles de madurez. En el Caribe, un punto crítico es que los cables submarinos están próximos a entrar en obsolescencia, junto con necesidades de redes troncales, última milla e infraestructura para el monitoreo y la gestión de desastres.
Brasil es un país continente, con posibilidades enormes. Tiene planes de lanzamiento satelital e inversiones serias para fortalecer los espacios de última milla aún no cubiertos. Y viene mostrándose cada vez más abierto a apoyar a los países de la región, tanto con la infraestructura de conectividad que ha desarrollado como con su infraestructura pública digital: la exportación de soluciones como PIX, por ejemplo, puede ayudar a mejorar los servicios digitales y elevar los niveles de productividad.
Hay un punto que no quiero dejar pasar: CAF cree profundamente en los proyectos de integración regional. En conectividad y datos existen grandes oportunidades de colaboración entre países. Cuando algunos cuentan con ventajas en energía limpia y de bajo costo, pueden alcanzarse acuerdos, a través de figuras como las embajadas digitales, para compartir infraestructura de datos, siempre con redes troncales robustas entre los países involucrados. Lo mismo aplica a la infraestructura satelital: no todos los países pueden lanzar satélites como Argentina (con casos como Satellogic o ARSAT), pero los países del SICA, por ejemplo, podrían impulsar un satélite regional que aporte resiliencia frente a situaciones complejas. Aspiramos a ser, además del banco verde y el banco digital, el orquestador de la integración regional.
Un caso concreto de integración es el aprovechamiento de la infraestructura de cables subfluviales en la que Brasil ha realizado una inversión notable, con potencial para conectar a países vecinos (Guyana, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia). Bolivia, por ejemplo, que no tiene salida al mar y hoy accede a través de Perú, podría evaluar una conectividad internacional adicional por esa vía. Las oportunidades con Brasil son múltiples.
- Para cerrar, ¿qué mensaje les daría a los miembros de la FBA sobre el vínculo que pueden construir con CAF como un stakeholder más del ecosistema?
Son un actor fundamental del ecosistema digital, porque son quienes permiten que los beneficios de la política pública lleguen efectivamente al usuario final. Cada uno de ellos forma parte de una cadena de valor esencial, y CAF está para apoyar que cada eslabón de esa cadena se fortalezca y amplíe sus inversiones, en pos de un verdadero cierre de brechas.
El relanzamiento de la estrategia digital de CAF es una demostración de que somos un aliado: estamos siempre abiertos a la conversación y a identificar oportunidades allí donde existan proyectos de cierre de brecha, ya sea para dialogar con los gobiernos o directamente con las empresas cuando se trata de un proyecto enteramente privado. También promovemos las alianzas público-privadas y acompañamos su estructuración. En definitiva, queremos que miren a CAF como un aliado estratégico, porque reconocemos el valor que tienen para que los ciudadanos y los Estados cuenten con la infraestructura necesaria para su desarrollo económico y social.